lunes, enero 7

Insisto en que todos nosotros, al menos una vez a lo largo de nuestras vidas, sufrimos tanto pero tanto que llega el día en el que nuestras emociones simplemente se cansan y se van, quedamos vacíos,  indiferentes, tristes pero a la vez neutros, nos hacemos fríos. Las explicaciones que les damos a los que nos rodean parecen carentes de sentido y tienen una lógica verdaderamente inexistente. No es lo que tenemos para decir, sino lo que sentimos, y las emociones verídicas son imposibles de expresar en palabras, solo contamos con nuestra mirada, nuestra nostálgica y perdida mirada que mucha veces nos devela y nos delata.

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